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Nuestro personaje de hoy es un hombre polifacético, que ha sobresalido de manera relevante en diversas actividades. Maestro de profesión, dirigente estudiantil, deportista destacado, locutor, político, servidor público, agricultor, poeta, distinguido declamador, actor de teatro, adorador del lenguaje y cultura en general y alfarero de corazón. Nació en Colima en la calle Pino Suárez, llamada en tiempos pasados "La Calle Nueva", en el año de 1923. Sus padres fueron Don José Ortega Padilla y Doña María de Jesús Lozano y fue el mayor de una numerosa familia. Sus hábitos de deportista y el régimen de vida sana que ha llevado, han hecho que se conserve en magnifica forma física a los 78 años de vida que ya cumplió.

Su relación con Tecomán es muy lejana, ya que cuando contaba con 7 años de edad, vivió una temporada en esta costeña población con una familia de muy cercana amistad con sus padres. Su padre tenía el oficio de alfarero y siendo Gil el más grande de sus hermanos, desde muy niño ayudó a su padre en su agotador trabajo. Se familiarizó desde esa tierna edad con cántaros, ollas, cazuelas, comales, jarros y toda clase de objetos de barro cocido. En su niñez no tuvo la oportunidad de asistir a ningún plantel escolar por sus obligaciones de trabajo con su padre. Siendo ya adolescente cursó los últimos años de la educación primaria y al terminar ese etapa de estudios, como en ese tiempo en la ciudad de Colima sólo había dos clases de estudios superiores como eran el Seminario y la Universidad Popular, escogió la carrera de maestro que cursó por las mañanas, para trabajar por las tardes dando clases en la Escuela "Miguel Galindo" de San Francisco. Tuvo una inclinación temprana por la política y durante su estancia en la Universidad, fue dirigente estudiantil y asistió a varios congresos nacionales representando a la naciente FEC. Al terminar la carrera de maestro, desempeñó varios cargos en oficinas de gobierno, como Secretario de los Juzgados Penal y Civil, Presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje y al mismo tiempo seguía cubriendo sus obligaciones como maestro en el sistema de Educación del Estado.

Formó parte del teatro de masas con la maestra Guadalupe Ureña, y que había creado el Profr. Ricardo Guzmán Nava.

Como los sueldos en el magisterio del Estado eran muy bajos, buscó la forma de incorporarse al Sistema Educativo Federal, lo que logró en el año de 1955. Su primer nombramiento como maestro federal fue para la Escuela Primaria Niños Héroes T. V. de Tecomán. Después de su llegada a Tecomán, organizó un grupo experimental de teatro al que llamó "Magisterio". En Tecomán casó con una dama de acendrados principios morales, la Srita. Leonor López Ordóñez, con la que formó una valiosa y numerosa familia. Siguió desempeñando puestos públicos, ahora en el gobierno municipal de Tecomán, donde fue Juez del Registro Civil por varios años.

En el terreno político, fue Presidente del comité municipal del PRI de 1958 a 1967. Fue maestro de ceremonias y en muchas ocasiones orador oficial en todas las ceremonias cívicas organizadas por el Ayuntamiento entre 1958 y 1967. Fue maestro de la escuela primaria "Miguel Gómez Sandoval". Fungió como director de cultura y secretario particular del presidente cuando José Espinosa Rivera fue Presidente Municipal de Tecomán de 1965 a 1967. Por iniciativa suya se construyó un teatro al aire libre en el jardín "Jesús González Lugo". En 1968 fue director de la escuela primaria " Paladines de la Revolución". En 1970 fungió como director de la escuela primaria de Cerro de Ortega.

Desde antes de su graduación como maestro y hasta, antes de su jubilación, participó en diversas campañas políticas para las elecciones de gobernadores y presidentes de la República. Fue secretario del Ayuntamiento cuando el Ing. Filemón Cervantes Hernández fue Presidente municipal.

En años pasados cuando un hijo y una hija estudiaban en el Bachillerato de Tecomán y formaban parte del ballet folclórico de ese plantel, que hizo diversas giras por distintos lugares de la República, él y su esposa acompañaron a sus hijos y durante las actuaciones del grupo, el Profr. Ortega actuaba como maestro de ceremonias y declamador, siempre recitando poemas de Gregorio Torres Quintero y Balbino Dávalos, al mismo tiempo que daba a conocer los atractivos, tradiciones y costumbres de Colima.

Su ambición como político era la de llegar a ocupar un cargo de elección popular, que las circunstancias no permitieron que así fuera.

Fue también agricultor, alternando sus labores docentes y de servidor público con los trabajos agrícolas.

Se jubiló como maestro y abandonó las actividades políticas y ya libre de compromisos, recordando el trabajo de su niñez, se interesó nuevamente en la alfarería, pero ahora en las modalidades de alfarería contemporánea o modernista y la reproducción de piezas de cerámica prehispánica, representativas de la región occidente de la República. Con el conocimiento elemental del manejo del barro, instaló un taller en su espaciosa casa. Tomó un curso en el IUBA para la elaboración de reproducciones de piezas de cerámica precortesiana. Además de conocer de la fabricación de enseres de alfarería doméstica, también aprendió desde su niñez un método propio de alfarería contemporánea con la hechura de jardineras, jarrones, columnas, cuadros, figuras de alto relieve con contenido artístico, etc. Lo que más le ha apasionado son las reproducciones de piezas antiguas que los indígenas usaban como ofrendas en sus ritos funerarios, como son las figuras antropomorfas, zoomorfas, vasijas y algunos utensilios caseros. Esa actividad la realiza sin la idea del lucro, ya que él no comercializa las piezas que hace; las ha ido reuniendo con el propósito de dar a conocer su trabajo. Tiene en proyecto la gran ambición de donar un lote numeroso de esas piezas a la Casa de Colima en México y al museo que el Gobierno del Estado construye anexo a la Casa de la Cultura de Tecomán que pronto será inaugurado. Nos da a conocer que la materia prima que utiliza es el barro de Comala, ya que el barro de la costa contiene partículas de cal que revientan las piezas durante su cocimiento además de que carece de la tersura característica del barro de Comala. Son en verdad admirables y hermosas las figuras que ha logrado fabricar, ya que casi resulta imposible distinguir de las originales.

Esta última actividad del Profr. Ortega es singularmente artística y valiosa, ya que contribuye a rescatar la cultura de nuestros antepasados. Felicidades Profr. Gil.