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Nació en 1877 en Chiquihuitlán. Sus padres fueron Don Casiano Salazar y Doña María González.

Cursó estudios de educación elemental y de nivel medio en la ciudad de Colima, donde trabajó en su juventud.

Siendo su padre Don Casiano, Administrador de la Hacienda de El Colomo, Crescencio prestó sus servicios en las obras de construcción del ferrocarril en Manzanillo. Tenía conocimientos de contabilidad y una admirable caligrafía.

Después vino a Tecomán y trabajó en una tienda que Don Emiliano García poseía en la esquina sur oeste del cruzamiento de las calles Libertad y Medellín, que correspondía en esa época a lo que es ahora la esquina norte de la acera donde se encuentra la Presidencia Municipal. Frente a esta esquina, Don Crescencio adquirió un terreno donde fincó su casa habitación y atendía una tienda, que fue donde pasó los últimos años de su vida. Este terreno perteneció antes a los señores Ángel y Porfirio Ahumada.

El hombre al que hoy nos referimos, ha sido el único en la Historia de Tecomán, que ha llegado a ser tres veces Presidente Municipal en diferentes períodos que fueron: 1923-24, 1929 y 1938.

Dentro de su vida privada y como funcionario público, se distinguió por ser un hombre probo y honorable, de clara inteligencia, de mente ágil y de buen juicio en toda la extensión del término, certero y de gran seguridad en sí mismo, con dos facetas importantes en su vida: modelo de esposo y amante padre, comerciante honrado y un servidor público ejemplar, justo, recto y de gran integridad, atributos que indudablemente influyeron para que fuera designado en ese cargo en las ocasiones citadas.

Tal vez su período más fructífero, tomando en cuenta las limitaciones económicas del municipio en aquellos-tiempos, haya sido el de su gobierno de 1923 a 1924 , en el que se hicieron ampliaciones al edificio de la Presidencia, se fundó una biblioteca, se hizo el remozamiento del jardín Miguel Hidalgo, así como la instalación del primer kiosko que existió en Tecomán.

También en 1927, en plena guerra cristera, siendo Rodolfo Amoroux Presidente Municipal, Don Crescencio ocupó el cargo de Juez de Paz.

Por su educación y don de gentes, fue muy estimado y respetado en Tecomán y fue conocido en todos los círculos sociales de la ciudad de Colima.

Además de su entrega al servicio de la población, vio sacrificado su [[|único]] patrimonio, que era su casa, en aras del progreso de Tecomán, pues al ser abierta la calle Diagonal López Mateos, en 1964 y 1965, fue demolida la totalidad de la finca que con sacrificios de toda su vida construyó, siéndole restituida una pequeña habitación como recompensa, por las autoridades de la época.

Murió el día 25 de enero de 1966, a los 88 años de edad, en goce de una lucidez mental admirable, en la pobreza, como una demostración de la honrada sinceridad de sus convicciones políticas y sociales.